lunes, 25 de enero de 2010

Venecia: Esa gran desilusión

Este viernes por fin hice algo que tenía muchas ganas de hacer: quedar con Eli de una vez.

Y es que, en esto las dos hemos sido un poco (o mucho) dejadas y alo tonto, a lo tonto hemos estado dos años sin vernos ¡¡Que no se vuelva a repetir!! Os podéis imaginar, por tanto, que teníamos muchas cosas que contarnos, aunque como solía ser habitual a mi se me soltó la lengua más que a ella. Siempre me pasa lo mismo, aunque espero que ella disfrute lo que la cuento.

Al final ya de nuestra salida, la dije de pronto: "Oye, yo te conté lo del crucero, ¿no?" Pues no. Claro, después de tanto tiempo se acumulan los temas de conversación y otros pensamos que los hemos ya exprimida y ni hemos pasado por ello. Evidentemente, lo que la conté sólo fue un resumencillo, pero es que hemos prometido quedar y vernos el video. Así podrá ver lo locos que estamos Saga y yo, la cantidad de tonterías que podemos llegar a soltar y las cosas curiosas que nos pasaban. Pero ya que estamos, y como vosotros no vais a poder ver el vídeo, Pandora ha decidido continuar sus historias viajeras en este punto.

Como ya os puse en el post anterior, Venecia I: Del avión al barco, esta ciudad fue un poco decepcionante para nosotros.

Dicen que Venecia es especial y que o te encanta o no te gusta nada. La verdad es que yo siempre había tenido muchas ganas de verla, más cuando mi madre volvió de allí encantada de la vida, así que fue un palo que no me gustara tanto. No obstante, creo que en mi caso la desiulsión es debida a los siguientes factores:

1. Cuando deseas algo mucho sueles crearte grandes expectativas, lo que puede producir también grandes desilusiones.

2. Venecia tiene mucha humedad y la conservación de edificios es más difícil, por lo que no es que se encuentren en su máximo explendor. No obstante, con esto contaba ya, por lo que no creo que sea tanto un motivo para ello.

3. Fuimos en agosto en mitad de una ola de calor de narices. Claro, allí no es un calor seco como al que yo estoy acostumbrada, sino con unos valores de humedad altísimos que te dejan medio muerto.

Tal vez, si volviera en otra época del año y tuviera más tiempo para ver la ciudad cambiara de opinón. Eso no lo sé.

Nuestro día comenzó bajando del barco por una pasarela hasta uno más pequeño, en el que una guía nos explicaría por encima la historia de la ciudad y nos dejaría un mapa para movernos desde el puerto cercano a la Plaza de San Marcos. Es que, la mayor parte de las ciudades que íbamos a ver en este viaje, ya habían sido visitadas por mis padres, por lo que tenía guía de todas ellas, incluyendo Venecia, por lo que pagar porque un guía nos tuviera todo el día de un lado a otro nos parecía una tontería.

Creo que hicimos bien, porque fuimos nosotros los que marcamos nuestro ritmo. De hecho, creo que yo no hubiera aguantado un tute como el que te dan en las visitas guiadas, la verdad.


Puerto de Venecia.

El viaje por el Gran Canal fue muy bonito y bastante explicativo. Se nos enseñaron varios de los barrios que pueden verse, como la judería (Giudecca) y las muchísimas iglesias que se encuentran a su paso. Es curioso saber que todas ellas fueron construidas debido a la peste. Después de que epidemia asolara la ciudad, los venecianos construían una iglesia en honor a la virgen correspondiente, en agradecimiento a que hubiera pasado todo.

En cuanto te bajas del barco te das cuenta de que es una ciudad absolutamente volcada en el turismo, cosa que no es sorprendente, y que como puedan te van a sangrar pero bien. Hay tiendas de recuerdos por todas partes y, por supuesto, no faltan los puestos ambulantes en los que te venden máscaras venecianas y cristal de murano. Todo carísimo, por supuesto.

De hecho es curiosos que cuando llegamos a la Plaza de San Marcos, nos acercamos levemente a un puesto símplemente a mirar lo que había, no pensabamos comprar nada al llegar para no ir cargados a todos lados, y ya el hombre no nos quería dejar ir. Yo le dije a Saga que me gustaban las máscaras que había (queríamos llevar una a nuestras madres y a su abuela) y que luego volvíamos, pero no sé que interpretó el italiano que salió corriendo detrás mía y me bajó el precio. Vamos, que una sin propornérselo regateo. Pero no os vayáis a pensar que ellos pierden dinero, sino todo lo contrario. Intentan ponerlo a precios más altos y si cuela, perfecto. Luego vas por otros puestos y te as cuenta de que tienen todo al mismo precio.


Puente de los Suspiros.

Para llegar a la Plaza desde allí, hay que atravesar numerosos puentes sobre los canales, sino recuerdo mal tres o cuatro, uno de los cuales es el famoso Puente de los Suspiros. Se dice que se llama así porque unía el Palacio de Justicia (que no era otro sino el Palacio Ducal) con la cárcel y los reos, cuando lo atravesaban, suspiraban por la sentencia.

Como véis en la foto, nosotros tuvimos mala suerte y pillamos el lugar en obras. Aún así, el puente merece la pena verlo.

La Plaza de San Marcos se abre, precisamente, entre dos palacios; El Palacio Real y el Palacio Ducal. Quedando uno a cada lado, con el ayuntamiento enfrente. Precisamente, entre ambos palacios hay dos altas columnas, una con el león alado que representa la ciudad y otra con la personificación de esta.


Palacio Real.


El ayuntamiento, por su parte, es una obra realmente bonita en su conjunto. Como podéis observar en la foto que hay justo debajo, en medio del edificio se encuentra el reloj de sol, con la esfera color azul rodeada de los signos del zodiaco y los números representados en "números romanos". Sobre él, se establece la hora de forma numeraria de manera muy curiosa, al igual que ocurre con el reloj de la ciudad de Dubrovnik, las horas se ponen en números romanos, mientras que los minutos están en números arábigos. Entre ambas cifras se encuenta San Marcos y sobre este el león (símbolo de la ciudad) y la campanita que da las horas.


Ayuntamiento.

En esta perspectiva, entre los dos palacios y el ayuntamiento, se encuentra la famosa catedral de San Marcos, que sigue el estilo de los Duomo que se encuentran en Italia.

Al igual que, por ejemplo, en Florencia o Pisa, San Marcos separa la catedral del batisterio (lugar en que se bautiza a los niños) y el famoso Campanille, que no es ni más ni menos que el campanario de la catedral, aunque se encuentre enfrete de esta.

¿Por qué se hacía la separación entre la Iglesia y el Baptisterio? Fácil, los no bautizados no podían entrar en una Iglesia, por lo que el lugar en el que eran bautizados se separaba de esta.

Campanile y parte central de la Basílica de San Marcos.

Aquí también podéis encontrar el Museo Correr de Arte Contemporáneo y el de Historia, pero cuando llegué este último estaba cerrado. En cuanto al arte contemporáneo, nunca me gustó.

Por cierto, si alguna vez váis a Venecia y estáis en la Plaza, ni se os ocurra sentaros a tomar un café porque os cobran entre 6 y 9 euros con la excusa de que tocan música en vivo. A mi, personalmente, me parece un robo a mano armada que más de un incáuto ha tenido que sufrir. Yo iba más que avisada y, aunque estuve en la plaza descansando y oí la música, fue porque me senté en un bordillo para comerme mi más que estupendo bocadillo.

Hay que agudizar el ingenio en este tipo de situaciones.

Desde allí, callejeando y pasando por delante de la Casa de Dante Aligieri, llegamos hasta el otro puente superconocido de Venecia: Ponte Rialto.


Ponte Rialto.

Es una parada obligada para todo viajero que vaya a Venecia que, antiguamente, separaba la zona comercial con la "lonja" del pescado. Actualmente toda esa zona es comercial, para mayor gloria de los consumistas que por allí pasan.

Podéis encontrar de todo: máscaras venecianas, figuritas de alabastro, broce, cristal de murano (puesto que la Isla de Murano está muy cerca de Venecia) y, por supuesto, todo tipo de cosas en cuero.

Es una zona fresquita, puesto que las calles son estrechas y da bastante sombra, pero sólo es un minioasis en un desierto. Pero allí tienen otra magnífica forma de combatir el calor: Puestos de fruta fresquita. En ella podéis encontrar melón, sandía, fresas... todas en hielo. Se venden ya cortadas en vasos con hielo y son una verdadera delicia. Yo sólo lo vi en la zona de Rialto (en San Marcos no lo váis a encontrar), pero desconozco si habrá en más sitios.

En cuanto a los precios, las máscaras y el cristal de murano lo váis a encontrar más o menos bien de precio, pero por nada del mundo compréis figuras de alabastro. Es muy atrayente comprarse allí una bonita Atenea (Minerva), por ejemplo, pero os va a salir el cuadrupe que si la compráis en Grecia. Si hacéis un crucero y pasáis por las islas griegas esperad a comprarlo allí. Yo no dudé y no me arrepentí.

Vaporetos.

Para los que váis a ir un fin de semana u os váis a quedar un tiempo en Venecia para verla bien, allí el modo de transporte más cómodo es el Vaporeto; una especia de autobús o metro a la veneciana. Evidentemente, en una ciudad con canales, otro medio de transporte público es impensable, por lo que están estos barcos, con determinadas paradas, que te van dejando en zonas concretas de Venecia.

Saga y yo los llamábamos pateras para turistas por lo viejos que están y porque se llenaban hasta la bandera y parecía que se iban a hundir.

Evidentemente, también hay taxis, pero si un taxi-coche ya es caro, imaginad un taxi-barco.

En cuanto a la góndola, no está pensada para tranporte en si mismo sino de reclamo para turistas. Y los diversos clanes gondoleros (se diferencian unos de otros por el color de las rayas de la camisa) tienen cada uno su zona de salida con las góndolas (de hecho fuimos testigos de broncas entre ellos cuando uno no respeto el territorio de otro) y un precio fijo de unos 70 eurazos por persona. Yo, personalmente, preferí no gastarme un dineral.

Si hubiera ido más suelta y hubiera tenido ganas, no obstante, hubiera pedido el recorrido por los canales internos y nunca hubiera salido en góndola al gran canal. Por allí pasan los vaporetos, barcos, lanchas motoras e, incluso, los cruceros por la profundidad que tiene. Es una zona más abierta y, por tanto, hay marea y oleaje. Salir con ese "barquito" (lo digo por tamaño) es buscarse un mareo asegurado.


Teatro de la Fenice.

Por último, antes de que mi cuerpo dijera basta, fuimos a buscar el famoso Teatro de la Fenice, donde los grandes tenores cantan ópera.

Es fue, probablemente, la mayor de las desilusiones, pues en un edificio la mar de feo que sólo deja ver que es un teatro porque la puerta está dedicada a María Callas. Bueno, lo poco espectacular que es, por fuera, lo podéis ver en la foto de arriba.

Después de ello me pasé a la sombra una horita larga, intentando recuperarme del calor, volví a San Marcos, para estar más cerca del barco que me tenía que llevar de vuelta, y me pasé el resto del tiempo sentada en un bordillo relajándome.

Ya os dije que no me tomé un café porque te piden dinero para todo. Pues bien, te lo piden también para ir al baño: 1 euro sin ir más lejos. Los baños públicos son de pago y tienen un torno en la puerta igual que en el metro o el tren, de forma que si no pagas no pasas. Pero bueno, cuando la naturaleza hace su llamada...

La última hora de la ciudad la pasé en tiendas de suvenirs. Diréis que soy una consumista, pero en realidad no compré nada. Es que tenía tanto calor y tal bajada de tensión que me metí en todas las que hay en la zona del puerto durante un buen rato, fingiendo que no me decidía, para poder estar en barbecho al aire acondicionado.

Por eso os digo que, tal vez, esta opinión no es del todo acertada. Con tanto calor y con lo mal que lo estaba pasando era improbable que me llevara un buen recuerdo de la ciudad. De todas formas, aún quitando el calor, un poso de desilusión puede haber porque en Duvrobnik y en Atenas hacía un calor de la leche y yo estaba emocionada (aunque en Atenas tuviera que usar el inhalador y me saliera un sarpullido de la alergia).

En fin, espero no haber aburrido mucho al personal.
Mordiscos.

12 comentarios:

Montse Akane dijo...

Mis suegros vinieron encantados de su viaje a Venecia... y me trajeron una máscara muy bonita.

Una pregunta... ¿Por qué tienes linkadas entre tus tiendas favoritas (en el lateral izquierdo del blog) Alcalá Comics y Dharma Comics... los dueños de ambas tiendas son amigos mios... ¿Vives en Alcalá?

Besos.

Pandora dijo...

Yo estoy casi segura de que si volviera vendría mucho más animada. Pero el calor me quitó las ganas de ir en agosto ¡¡Jejeje!!

Pues sí, soy de Alcalá y vivo aquí ¡¡por muchos años!! Yo al dueño de Alcalá Comics no le conozco, creo que Kardis sí, pero su tienda es paso obligado para ver los Myth, comparar precios y ¡¡comprar!!

A Carlos sí lo conozco más, porque soy absolutamente asidua de Dharma y no pierdo ocasión para comprar mis mangas allí.

Al final va a ser que nos hemos cruzado alguna vez en su tienda sin saberlo ¡¡Jajaja!!

Montse Akane dijo...

¡Qué fuerte!
Yo me he criado en Alcalá (sólo llevo 3 años viviendo en Madrid capital) A Fernando lo conozco antes de que abriera Alcalá Cómics y mi novio trabajó en su tienda un tiempo.
Y en cuanto a Dharma, la novia de Carlos estudió conmigo en el instituto y somos amigas desde entonces y a Carlos lo conozco desde que tendría 18 años o así...

...Seguro que nos hemos visto en persona entonces... a ver si coincidimos un día... yo voy más o menos cada quince días. (Este viernes estuve en las dos tiendas)

¡Qué cosas!

Kardis "Hija del Eje del Mal" dijo...

Que casualidades tiene la vida...

Montse seguro q no conocemos, llevo llendo años a Alcala Comic y los conocia a los dueños de cuando trabajan en la libreria de la calle libreros. Seguro q nos hemos cruzado por allí.

Besitos.^^

Son muy majos lo de ambas librerias.

Isra dijo...

de verdad que el mundo es un pañuelo jajajajaja,al final nos conocemos todos como te descuides jajaja

Montse Akane dijo...

Yo también iba a "el kiosko" antes de que cerraran ^_^. Tenemos que habernos visto por narices.

Mi novio como trabajó en Alcalá Cómics casi un año dice que te tiene que conocer por narices.

Kardis "Hija del Eje del Mal" dijo...

Con las de veces q voy seguro, preguntale por una rubia q se llevaba bastantes mangas y que iba todas las semanas. Los dueños si me conocen y en el kiosko tb, fui desde peque con mis hermanas.

Creo q a tu novio si le conozco, ¿el chico q estaba hace unos años puede ser?

Besitos. ^^

Montse Akane dijo...

Es uno rubio, muy alto y simpático, con el pelo corto.

Estuvo currando alli hace unos 4 o 5 años, creo. Este es su aspecto de entonces:

http://viruete.blogia.com/2004/111001--hemos-vuelto-.php

A ver si te suena :-)

Kardis "Hija del Eje del Mal" dijo...

¡Le conozco! Trabajo un tiempo por allí. De seguro q si recuerda de lo q iban a menudo, se acuerda, era bastante habitual y ya me tienen requetevista jaja... de hecho me tienen vista y fichada ahora tb.

Me solia llevar cómic sobre todo de los mutantes de marvell y mangas.

Después de verme casi crecer por allí, ya me conocen asi q directamente me dicen cuando llego lo nuevo y algunas veces hablamos sobre las series (aunque llevo unos mesesillos q no he podido pasar).

El dueño de Alcalá Cómic de echo conoce a mis hermanas también de antes cuando curraba en el kiosko.

Entonces q a ti casi seguro q te he visto tb y nos hemos cruzado alguna vez.

Como ya han dicho el mundo es un pañuelo.

MaJo dijo...

Que lástima que no hayas podido disfrutar del viaje de mejor forma, pero es comprensible, el calor pone de malas, a mi me liquida no me gusta esta estación del año.
Pero bueno, si me gustaría poder visitar esta ciudad alguna vez en la vida, la encuentro atractiva y misteriosa. Espero poder hacerlo ^^

PD. que divertido leer todo el dialogo anterior, definitivamente el mundo es un pañuelo, eso si, nosotros somos qué cosa en ese pañuelo?, jajaja.

Kardis "Hija del Eje del Mal" dijo...

¿¿Los moquitos?? Que asquito mejor usemos otro ¿no? jeje ^^

Aslan's Princess dijo...

Hola!
Pues sí, por fin quedamos!!!! jeje. Y lo pasé muy bien. Tú sabes que yo soy casi todo oídos... vamos, que me gusta más escuchar q hablar. Después de tanto tuvimos temas de conversación, of course. Ya he podido visualizar un poco mejor lo que me contaste de Venecia al ver las fotos.

Aún queda pendiente lo de ver ese vídeo. Puede que la semana que viene o la siguiente pueda quedar. Ya te escribo y te digo. See u!