domingo, 5 de octubre de 2008

La Independencia de Kardis.

Por petición popular y populosa, puesto que el partido tenía el sonido muy alto y no pudimos escuchar a Kardis en todo su esplendor, subo hoy la historia que creé para darla sus regalitos cumpleañeros. No obstante, Lalaith y Syb, os enviaré esta historia al correo junto con el árbol genealógico. Advierto además que, en cierto sentido, esta historia es una continuación de una entrada anterior: "Líos de Familia". Espero que al menos sonriáis con la locura.

Aprovecho además este espacio para agradecer a Kardis y Syb el gran cumpleaños que nos hicieron pasar (Sí, al parecer será una entrada larga) y también por la piruleta y el zumo que nos llevaron a todos... ¡¡Si es que estáis en todo!!

Por cierto, lo de la bolera hay que repetirlo, que me lo pasé pipa haciendo cosquillas a Kardis y bailando con Lalaith cada vez que tirábamos los bolos. Es que no se nos da muy bien, eso sí ¡¡acabamos con la misma puntuación!!

Y qué decir del futbolín que nos echamos con Sr. Knopfler... Fue coger el lado del atleti y acabar tan mal como ellos en el partido. Eso sí, en la revancha nos vengamos, aunque algunos puedan decir que somos unos abusones por jugar dos contra uno...
Sin más, os dejo con la historia.
Ciao.
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La Independencia de Kardis o Viajes Interdimensionales.

Érase una vez que se era, una linda princesita de un mundo mágico lleno de oscuridad que gustaba de jugar con los dragones, balrog y arpías que pululaban por allí.
Desde que era pequeñita, había sido el ojito derecho de su mamá y había disfrutado de privilegios que muchos otros no tenían, como torturar jóvenes pecaminosos que renegaban de este maldito reino.
Sin embargo, aunque cueste creerlo, la princesita no era feliz. Ya no disfrutaba de las cacerías de humanos que la Reina Pandora hacía para ella, ni tampoco se sentía a gusto en las catacumbas donde solía jugar. Mirara donde mirara todo lo veía igual… nada cambiaba.
Hasta que un día nuestra valiente princesita, llamada Kardis, decidió pedirle a su mami que la dejara recorrer los mundos infinitos que podían verse desde una pequeña bola en la sala del trono.
La Reina, en principio, era reticente a dejar marchar a su pequeñina, pero finalmente, al ver la cara de tristeza de ésta, la autorizó a salir de “El eje del Mal” para ver mundo.

- Pero no puedes marcharte así sin más.- Dijo cariñosa.- Te desintegrarías al intentar pasar las puertas del tiempo y el espacio. Necesitas una ropa especial que yo misma te regalaré.
- ¿Es bonita, mami?- Preguntó ilusionada.
- Cuando la veas no podrás dejar de ponértela.

Y así fue. En cuanto abrió su regalo quedó prendada de su nuevo atuendo y no tardó en colocárselo e ir hacia la puerta.

Mientras, la Reina se sentó frente al orbe de cristal para vigilar a su nena e impedir que algo malo le pasara por esos mundos extraños.

Nuestra princesita corrió y corrió hacia la puerta que le brindaba la libertad, pero no llegó a abrirla, pues fue detenida por su amable padrastro Saga.

- He oído que vas a marcharte, igual que hizo mi hija Lalaith.
- Así es, padre querido. Deseo visitar nuevos lugares y poder imaginar un mundo lleno de color y fantasía.
- Sé que tu madre estará atenta a todo peligro que pueda rodearte, pero no puedo dejarte marchar sin darte esto.

Se acercó a ella y le tendió un pequeño paquetito bien envuelto. Al retirar el papel quedó anonada y francamente agradecida a su padrastro.

- Te protegerá en el viaje… ¡Vaya que sí!

Cuando nuestra princesita traspasó la puerta, comenzó a preguntarse dónde ir.
No es que no tuviera una idea exacta de lo que quería, sino la necesidad de pagar ciertas visitas a familiares y amigos. Finalmente, se decidió por ir a ver a su querida tía Syb al “Lado Oscuro”, su reino amado.

En cuanto traspasó el umbral, fue atacada por unos cuantos shinigami que, al verla aparecer tan de repente, pensaron que era un malvado hollow con el que acabar.

- Parad inmediatamente.- Espetó una voz potente.- No dañéis a mi querida sobrina.

Ante ella, se erguía la Señora de esas tierras negras como el ébano; su tía Sybelle.

- Pandora me dijo que vendrías, pero creo que a algún gracioso se le olvidó decir a los guardias de la puerta que tendríamos visitas.- Resolvió mirando a Shiro-chan, su nueva mano derecha.
- Díselo a Matsumoto o a Kakashi.- Renegó retirándose de allí.

La Reina entornó los ojos para después salir de allí alegremente hasta llegar a su propia sala real.

- Según creo te vas de viaje por los mundos. He pensado mucho cómo podría ayudarte a que tu travesía fuera lo más cómoda y, finalmente he decidido darte esto.

Kardis, emocionada porque su tía se hubiera acordado de ella, abrió con avidez el paquete, que con una sonrisa la tendían, y quedó muy satisfecha con lo que encontró.

- ¡Gracias tía! Necesitaba uno… ¿si no cómo voy a saber que llego tarde como siempre? Si no os hago esperar, perdería uno de mis atributos reales.
- Me alegro de que te guste el regalo de tu tía, - contestó una voz con cierto tono vago.- porque yo tengo otra cosa para ti…

Y ahí estaba él, la nueva adquisición amorosa de su tía y futuro Señor del Lado Oscuro: Kakashi Hatake (no confundir con Kakasí Cagate, por favor.)
El ninja, que gustaba de pasearse por las dimensiones, gracias a su propio Saringan, se acercó a ella resuelto y la tendió una cajita.

- Serás…

No pudo vengarse. Antes de que se diera cuenta, el señorito ya se había marchado poniendo tierra de por medio mientras reía sin parar de la cara de su futura sobrina política.
Sin más que hacer en aquel reino, decidió abrir la puerta y marchar hacia la “Oscuridad Sempiterna”. Sin embargo, algo extraño ocurrió y un frío viento la arrastró hacia un mundo desconocido.

Tras un aterrizaje nada delicado, Kardis se levantó con cuidado, observando bien a su alrededor por si algún peligro la acechaba. Fue así como pudo distinguir en la lontananza de aquel país en blanco y negro una pequeña cafetería llamada “Rick’s Café.”
¡Lo recordaba! Ese era el lugar famoso de una peli en el que se servían buenos cafés, bebida que tantos buenos ratos la habían hecho pasar, y se tocaba música al piano… ¿Por qué entonces escuchaba una guitarra eléctrica?
Entró con cuidado e, inmediatamente, una camarera puso en sus manos una taza de aquel líquido que la sabía a néctar del paraíso.
Unos pasos después, encontró al mismísimo Carlos Knopfler con su guitarra tocando una bella melodía. Le recordaba de alguna de las celebraciones en el palacio de su madre, por lo que se acercó sin miedo.

- ¡Hola!- Saludó jovial.
- ¡Ah! Es la Señorita Kardis, si no recuerdo mal. Es un placer volver a verla.- Respondió besando su mano como todo un caballero.- Creo recordar que se me avisó de que pasarías por aquí en uno de tus viajes dimensionales ¿Qué tal los llevas?
- Bien, casi todos me han ayudado con algo útil… bueno, salvo Kakashi-sensei.
- Pues yo por mi parte te voy a ayudar dándote esto.

Le tendió una bolsita cerrada que Kardis agradeció antes de abrir. Tras ello se quedó absolutamente anonadada… ¿para qué servía?

- No puedes viajar así como así por las dimensiones, necesitas un medio de transporte que debes encontrar tu misma. Cuando lo hagas, no olvides meter aquí sus llaves. Y recuerda, la potencia sin control no sirve de nada… sé prudente.

Agradecida con el regalito, salió de allí para, nada más cerrar la puerta del local, ser elevada de nuevo con gran fuerza por una ráfaga de viento. Solo que esta vez se encontró sentada a sí misma en una enorme pluma blanca… Al parecer ese era el medio de transporte con el que la había bendecido Knopfler
¡Ah! Ella había esperado un coche o algo así. Además, ¿cómo se suponía que iba a correr con aquello? Si ni siquiera tenía acelerador…
Sumida en sus pensamientos como estaba, no se dio cuenta de que había llegado a otro mundo distinto. Éste estaba lleno de edificios gemelos que se repetían una y otra vez.

- ¡Buenos días!

En cuanto oyó aquel coro de voces, se sobresaltó y dio la vuelta asustada, poniendo su video juego protector de Naruto delante de ella. Seguro que el ninja rubio no la defraudaba…
No hizo falta invocarle, pues se dio cuenta de que aquellas voces se debían a sus dos queridas nievecitas: Cris y Hellen.
Corrieron hacia su querida abuelita y se abrazaron a ella alegres.

- Pandora Baa-chan nos avisó de que por fin habías decidido independizarte y pasarías por aquí. – Dijo Hellen.
- Es una sabia decisión, abuelita.- Añadió Cris.- Para celebrarlo te hemos traído un regalito.

Y así encontró los nuevos atributos que sus queridas nietecitas deseaban regalarla; dos tipos de baritas gemelas que le serían muy útiles para poder encontrar su nuevo y ansiado hogar, aquel que pudiera pintar de miles de colores y en el que poder secuestrar a todos aquellos personajes de manga o anime que le pertenecieran por derecho, tras un justo y equitativo reparto con su mamá.
Feliz por sus nuevas posesiones montó en su pluma, tirando demasiado de la raíz de esta, haciendo que la misma empezara a correr por la autopista interdimensional como nunca
¡Mierda! ¿Por qué no había hecho caso al Sr. Knopfler? O mejor, ¿por qué este no le había regalado mejor un casco? Esa cosa no tenía cinturones de seguridad…
Cerró los ojos y empezó a gritar como una loca hasta que, de repente, se dio cuenta de que había parado. No obstante, no quiso abrir los ojos, sino que se quedó con ellos cerrados hasta recuperarse de le experiencia traumática que acababa de vivir. Tal vez debería haberse apuntado a una pluma-escuela antes de volar sobre aquel medio de transporte.

- ¿Miau?- Escuchó nuestra heroína.

Tras ello, algo empezó a rozarse contra su pierna.
Abrió los ojos y se encontró en un lugar extraño en el que sólo podía ver distintos tonos de amarillos y montones y montones de gatos.
“¿Ese no era Antares?”- Se preguntó.- “Tal vez se ha escapado de Astrea… Un momento… ¿un mundo de gatos?”

- Vaneeeeeee- Chilló Kardis mientras bajaba con prisas de su pluma blanca y se lanzaba en los brazos de la Dama de los Gatos.
- Ya era hora de que vinieras a verme, que desde que me cambié de casa no te has aparecido por aquí…
- Perdona, es que he estado ocupada ayudando en labores de tortura a mamá.
- Lo sé.- Dijo entornando los ojos al ver la sonrisa malévola de Kardis. La encantaba su trabajo.- He hablado con ella hoy, que te he llamado al palacio. Me ha dicho que te independizas… ¡Joder, ya era hora! ¡Que tienes hasta nietos!
- Mira quién fue a hablar…
- Bueno, ¿dónde está tu equipaje? – Preguntó curiosa mirando el medio en el que había aparecido su amiga.
- ¡Ups!

Sí, había salido con tanta prisa que se la había olvidado coger algo de ropa o cualquiera de sus otras pertenencias. Bueno, seguro que mamá se lo enviaría a su propio Reino cuando lo encontrara.

- Anda toma, despiste.

Kardis, cansada de abrir tanto regalo, arrancó de cuajo el papel y se quedó mirando lo que su amiga le había dado.

- Tranquila, es como el de Mary Poppins. Eso sí, no esperes recarga de pilas automáticas u otras cosas radioactivas como las que aparecen en el bolso de tu tía.
- ¡Gracias!

Parapetada con su nuevo bolsito, montó en la pluma y, con más maña que antes, empezó a conducir por las carreteras dimensionales.
Pasaban y pasaban carteles indicando direcciones, pero no encontraba la que buscaba. Prometiéndose volver, no obstante, dejó salidas tales como “El Seretei”, “Sunagakuren”, “Akatsuki” o “Santuario de Atenea” en pos de llegar al último lugar familiar antes de recorrer mundo por su cuenta.
Por fin llegó a “La Oscuridad Sempiterna”, que había sido una de sus primeras opciones, pero que no pudo llegar por intervención divina (o de su madre, que prefería que paseara antes por otros lugares, quién sabe)

- ¡¡Hermanastrita!! ¡¡Hijo!!- Gritó cuando ante ella aparecieron Jose-chan y Lalaith.- ¿Qué tal está mi nievecita Tortu?
- Estupendamente, tranquila madre.- Contestó muy digno su hijo querido.
- Mi Padre me ha comentado que estás buscando reino.- Dijo Lalaith con su eterna sonrisa. No por nada era la Dama de la Risa.- Pues si tiras por la Autopista de circunvalación, dos salidas después de esta a la derecha, hay todavía un reino en blanco.
- ¿De veras? ¡Voy para allá!
- ¡Pero espera, mamá!- Gritó Jose parando a su hiperactiva madre.- Antes quiero que te lleves una cosa. Pando-Baachan me ha comentado que has salido sin nada de casa.

Nuestra princesa Kardis se sonrojó ¡Qué descuidada había sido!

- No te preocupes, esto es para ti. Podrás dormir con ello hasta que la mudanza te lleve las cosas.
- ¡Gracias hijo! ¡Me encanta!- Gritó contenta sosteniendo su regalo.
- Hay otra cosa más.- Añadió Lalaith.- Sé que la verdadera razón de que dejaras a papá y a tía Pandora es que deseabas ver más allá de las gamas de negro y rojo con las que decoran su Reino. Por ello, para poder crear el tuyo con todos los colores que deseas, necesitarás esto.

La alegría de Kardis no se hizo esperar. En cuanto vio su nuevo regalo comenzó a dar saltitos por todas partes y a agradecer a todos los que la había ayudado hasta llegar hasta allí.
Cogió su pluma blanca y, como le había aconsejado la Dama de la Risa, se instaló en su propio Reino, Lodoss, pintándolo y construyéndolo a su manera.
Y cuando su Pagoda de los Vientos estuvo creada, comenzó a secuestrar personajes de manga distraídos y a llenar sus habitaciones con ellos…
Y Pandora se regocijó cuando lo vio desde su bola de cristal.

- ¡Si es que ha salido a la madre!- Espetó contenta.

Y así acaba esta bella historia en la que la joven princesa Kardis consiguió independizarse y crear su propio mundo desde la nada.

5 comentarios:

Sybelle dijo...

Uohhhhhhhhhh!!
Soy la prime en comentar!! Cuanto tiempo sin tener este privilegio!!
Pues nada, nena, que ya sabes que la historia me encantó y te propuse que la subieras, que a lo tonto a lo tanto, nos están quedando unas historias dignas de TOLKIEN, tenemos nuestras propias leyendas tolkilendis!! Si es que cuando nos ponemos a escribir no hay quien nos pare jejeje.

Además, ahora nos veremos las caras en un nuevo reto... soloq ue ahora en manga (que no controlo), pero espero salir bien parada.

Mordiscos wapa!!

Kardis dijo...

Joppp... se me han adelantadooo... quería ser primer.

Gracias por la historia (y por Camus), sino fuera por leera en voz alta y con acessorios diablirles en medio de un local público, me hubiese gustado aun más. Me lo pasé muy bien pero no es justo que todos, incluso los de mi propio equipo vayais a por mi... joppp...

Tenemos que repetir.

En esta semana subire la entrada del sabado.

Besitos cari.

Os currasteis mucho todo -¡Thank you!-

Pandora dijo...

La cosa era hacerte hacer el ridículo de una forma u otra... Mamá te quiere, pero es cruel.
Y claro que todos íbamos a por ti, eras el centro de atención cuernil... ¡¡Si te pusiste hasta el rabo!!

Nancy Callahan dijo...

jajaja

me ha gustado la historia...un popurri de algunas historias de sobra conocidas por algunos; me ha recordado un poco a mis sueños....suelen ser bastante extraños....

¿Qué me dices si te digo que deberíamos juntarnos y crear así historias de mis sueños? Con los argumentos extraños de mis sueños y tu imaginación....seguro que tendríamos hasta para una saga cinematográfica xDDD

Por cierto, lo de la pluma y la autopista "interdimensional" me ha recordado un poco a Doraemon....^^"

Pandora dijo...

Nada, nada... ya estoy acostumbrada a hacer historias locas sobre todas las frikadas de Kardis y las mías propias...
Recuerdo las chorradas que me escribía con Syb en mi clase de derecho tributario (no hay nada más aburrido y que deje al cerebro más muerto) sobre vampiros ¡Qué tiempos!
Si te gusta leer historias más o menos locas sobre manga y anime pásate por la Fuente de las Musas. (Ese blog es la mayor prueba de que estoy como un cencerro.)