lunes, 21 de enero de 2008

Ouranos y Gaia

Bueno, bueno… En mi anterior post os deje claro, aunque de forma muy esquemática, la forma en la que se originó todo dentro de la mitología griega y, a la vez. Os presente a los dos personajes de los que hablaremos: Urano y Gea.

De Gea ya sabemos que apareció en el cosmos como uno de los elementos esenciales y que procreó por sí misma al que después sería su esposo, el Dios del Cielo, con el que no tuvo una vida muy feliz, más que nada porque la embarazaba pero no la dejaba dar a luz. Esto se debía al miedo que sentía al considerar que un hijo de ambos pudiera ser más poderoso que él y pudiera arrebatarle la primacía que en ese momento tenía respecto todo lo creado.

Urano, el hijo de esta, aceptó tomar por esposa a su propia madre para ejercer el poder supremo sobre todas las cosas, tanto porque con su manto oscuro cubría todas las cosas, a Gea y Ponto, como por su preeminencia derivada de su unión. Sin embargo, no era un amante esposo, como no lo fueron casi ninguna deidad masculina griega, más dados a las aventuras amorosas y relaciones extramatrimoniales que a otra cosa, ni tampoco dulce y cariñoso. De hecho, podía llegar a ser más que cruel con su madre y esposa.

La de los anchos pechos, como la denominaba Hesíodo refiriéndose a su “figura maternal”, engendró con Urano a los Hecatoquiros, a los Titanes y a las Titánides, que veremos con posterioridad, así como a los Cíclopes.

Los cíclopes eran llamados los constructores de murallas, utilizándose por parte de los griegos la denominación “ciclópeas” a todas aquellas murallas altas e inexpugnables que, más que obra de un humano, parecían obra de un dios. Por ejemplo, Homero describe así a las murallas de Ilion y, de hecho, las hace producto de los trabajos de Poseidón y Apolo (aunque éste último sólo se ocupó de tocar la lira mientras el Dios del Mar las construía.)

Nacerían después los Hecatónquiros, también grandes y fuertes, caracterizados por tener cien brazos y cincuenta cabezas cada uno.

Gaia, como toda madre, amaba y se enorgullecía de estos, mas no Urano, pues los consideraba feos y deformes. Asqueado ante su prole, los encerró en el lugar más oscuro y profundo existente; el Tártaro.

Por último, nacieron los Titanes y las Titánides, bellos y poderosos y, precisamente por ello, los más temidos por su propio padre. Precisamente ellos serán los que, apiadándose de sus hermanos y, también, provocados por su madre, se rebelan contra Urano y su barbarie, corriendo la misma suerte que estos. El problema fue que sus hermanos no agradecieron sus intenciones, más que nada por los celos que siempre habían tenido gigantes y hecatónquiros a causa de su belleza, de forma que, cuando los liberaron, acabaron siendo atacados los propios libertadores.

Tomó entonces Gea la única decisión que consideró sabia: volver a encerrar a los recién liberados. No obstante, no cejó en su intento de vengar a sus pequeños y, además, todas las humillaciones que sufría de parte de su esposo. Fue Cronos, el más astuto de todos, el que aceptó el órdago lanzado por su madre, cogió la afilada hoz que ésta le tendía y se lanzó a la caza de su padre.

Lo encontró durmiendo en brazos de Nix (La Noche), por lo que aprovechó el momento para castrarlo con el arma de pedernal para después lanzar los testículos lejos de allí. Mediante éste suceso, Urano conseguiría engendrar a sus últimos vástagos al salpicar la sangre que caía a la Tierra, que quedó de nuevo en cinta. Surgieron, por tanto, los Gigantes, con los que los Olímpicos se batieron en la Gigantomaquia, las Erinias, Vengadoras de los Crímenes, y las ninfas de los fresnos, que se denominaron Melias.

Los testículos y la hoz cayeron en el mar, creando también vida. De los primeros nació la Diosa del Amor, Afrodita, y con la segunda se dio origen a Corfú.

Entonces encontramos dos versiones del final de la historia. La primera nos narra que Urano huyó hacia la bóveda terrestre donde permanece mudo tras el incidente, y la segunda que afirma que fue encerrado en el Tártaro.

Pero Gea no sólo se unió a Urano, sino que tuvo con posterioridad a la castración, algún otro amante. Así, con Tártaro tuvo a Equidna (y según algunos a Tifón). De su otro hijo, Ponto, parió a Nereo, el viejo del mar, Taumante, Forcis y Euribia. Así como también es madre de Pitón, Anaz, Feme y Mimas, sin que se conozca al padre, de Ticio, que tuvo con Elara, de Erictonio, nacido de Hefesto, de Preusa y Esperquio, cuyo padre era el titán Océano y con Poseidón a Anteo y el monstruoso Caribdis.

Tampoco Urano fue fiel, como ya hemos deducido del incidente con la hoz, sino que tuvo más hijos, pero respecto de los cuales no se sentía amenazado, pues con Nix fue padre de Tánatos, el Dios de la Muerte, e Hypnos, el del Sueño.

En cualquier caso, después de que Gea consumara su venganza y Urano fuera derrocado, Cronos subió al trono de su padre, pasando a ser la deidad suprema del panorama mundial, desposó a su hermana y tuvo seis hijos con ella pero, puesto que su padre mismo le había vaticinado que sería alejado del trono por uno de ellos, se encargaba de deborarlos. El dolor de Rea conmovió a su madre, preparando junto a ella su venganza y dando lugar a la Titanomaquia.

Además, cuando consiguió catapultar al poder a los Olímpicos, y después de un tiempo en el que se consideró olvidada, entre otras cosas, volvió a alzarse contra el orden establecido intentando derrotar a Zeus con ayuda de sus hijos, los gigantes, para que Tifón pudiera gobernar, iniciándose la Gigantomaquia. Por suerte para ellos, Zeus consiguió derrotarlos con la ayuda de su hijo Heracles.

También se vengó cuando Apolo, en Delfos, mató a su hija Pitón, quedándose así con el oráculo para sí mismo e instaurando los juegos pitios en honor a tal victoria. No obstante, enviado por Hera como castigo, tuvo que trabajar como pastor para el Rey Admeto durante nueve años.

Es, por tanto, una deidad maternal y creadora de todos los órdenes posteriores en la mitología, pero también un ser del que hay que cuidarse, pues puede ser muy vengativa.


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4 comentarios:

Isra dijo...

esta historia la conocia, quizas no tan extensa pero si en su esencia, y la verdad mola, exepto por la parte de la oz, eso no se hace!!!!! nunca.
Gran parte de culpa la tiene los señores del olimpo, no esta nada mal el libro.

mola la entrada, sigue asi

Maeglin dijo...

"Los testículos y la hoz cayeron en el mar, creando también vida. De los primeros nació la Diosa del Amor, Afrodita, y con la segunda se dio origen a Corfú" ¿Tiene algo que ver esto con el culto a Cibeles? porque creo recordar terriblemente que sí...

Sybelle dijo...

¡Ay, madre que historias nos traes!
Desde luego, Urano se lo tenía merecido jejeje... pero es cosa aparte.
Yo la historia no la conocía, ya sabes lo profana que soy en estos temas... pero bueno, ha sido ¿interesante? jejeje Es que eso de casarse con hijos, hermanos, etc...¡ya sabemos de donde lo sacó Rice, con eso de liar a abuelos con nietas!

Mordiscos,
Syb

Kardis dijo...

Más o menos la historia si la conocia, aunque me gusta pasarme y volver a leerla, que la de principio de todo la tenía medio olvidarilla.

Querida Sybelle se supone que en el comienzo de los tiempos no existía nada de nada, era el Kaos, busques en la mitología que busque siempre acaban liados padres, hijos, hermanos, etc (no había nadie más que ellos y era o eso o nada).

A mi blog le han dado por saco, no hay manera... sniff,sniff (aquí iria una cebollita llorona...ains!!)

Gracias por prestarme tu codigo, lady Pando, pero ni con esa... creo que los blogs me tienen alergía...uahhhhhhhhhhhh...

Besitos