martes, 23 de octubre de 2007

Buttarelli

Seguimos con la guía Michelines, que últimamente andamos muy gochos y damos de comer muy bien a nuestros michelos.
Hoy vamos a hablar de comida italiana.

Este fin de semana, hemos estado en el Butarelli, sito en la C/Carmen Descalzo de Alcalá de Henares.

En cuanto al establecimiento, es pequeñito, por lo que es mejor reservar con anterioridad, pero muy coqueto. La cena de fumadores está en el centro de lo que, en tiempos, era un patio con un pozo pequeño, mientras que la zona de no fumadores se encuentra más cerca de la puerta.
Isra prefirió que nos pusieran junto al pozo, aunque no fumamos, en vez de escoger otro lugar, cosa que agradecí, porque soy friolera. No había humo excesivo, no obstante.
El servicio es bueno. Nada más llegar te llevan a tu mesa y te dan las cartas. De todas formas, en ocasiones tardan un poquito en tomarte nota, aunque, claro, eso depende del volumen de gente.
La comida, una vez pedida, te la llevan rápido.

Ahora pasemos a la comida.
Como entrante pedimos la tabla de quesos italianos ¡¡Qué divinidad!! Incluye: queso gorgonzola con un chorrito de aceite, parmesano con una vinagreta, mozarrella con una salsa verde (para mi gusto el más flojo ya que, se miré por donde se mire, este queso no tiene mucho sabor) y membrillo como mascarpone y orégano. Justo en el centro, se añade una deliciosa confitura de frutas del bosque que casi aseguraría que es casera, más que nada por el tamaño de las grosellas y las moras. A mi gusto, el mejor de todos es el mascarpone con membrillo. Es delicioso.
Como segundo, Isra pidió ravioli relleno de foei y salsa de setas, que estaba muy sabroso. Yo comí girasoli relleno de gorgonzola con nueces con salsa de queso azul, gratinado. Está muy rico y es aconsejable para los amantes del queso, fundamentalmente porque el queso azul es muy fuerte de por sí y, en contraste con los girasoli y el gorgonzola, puede parecerlo más. A mí me encantó.

Los postres son muy ricos. No probé la tarta tatín de manzana, pero me comentó que estaba muy buena. Yo pedí el Vizio di cioccolato (creo recordar), que como habéis deducido es todo chocolate: bizcocho de chocolate, con chocolate, otro bizcocho, mouse de chocolate, cobertura de chocolate y con chocolate caliente por encima. Sólo apto para amantes del cacao (Yo estoy enganchada)

El precio no es demasiado alto, porque salimos a 25 euros por cabeza. Claro, lo que más suben son los postres, pero eso pasa en todas partes ¿Verdad?

Conclusión: Le doy cuatro barriguitas michelines y dos botones desabrochados.

Photobucket - Video and Image Hosting



4 comentarios:

Carlos dijo...

Yo optaré, con su permiso, por no elegir un restaurante italiano para celebrar mi próximo cumpleaños, porque con el año pasado ya tuvimos suficiente. No es porque no me guste el Tiramisú -que me encanta-....

Griego prácticamente descartado, mexicano tampoco...

Al final se me van a acabar las ideas.

Ah, por supuesto, comer pescado queda absolutamente descartado. :P

Israel dijo...

la verdad es que el sitio estaba muy bien, pero la señorita pando ha olvidado un par de detalles, el primero es que tienen vario tipos de panes, ella pidio el de oregano, yo el de acite, ambos muy ricos.
El otro, es que las raciones no son muy abundantes, pero te quedas bien.

Ahora bien, me parece muy generosa su puntuacion, yo le daria la 4 barrigas y como mucho un boton desabrochado, pero no dos.

Muy recomendable, hay que repetir

Sybelle dijo...

Uhmmmm, ¡vaya secciones que nos traes! es mejor no leerlas sobre la hora de comer, porque sino entre el olor de cocina de los vecinos que entra y tus queridas recomendaciones...¡no puedorrrr!

Ya sabes que los italianos me encantan, el menú "queso" tenía muy buena pinta y ¡qué decir de ese postrazo de chocolate...¡al ataquerrr!

Besis

Andrómaca dijo...

Ñam, ñam... yo recibí la crítica gastronómica en directo y ¡menudos sonidos guturales empezó a emitir mi tripita en aquellos momentos! Con tanto queso, tanto pan, tanta pasta y tanto vicio de chocolate... Mosquis, estoy empezando a salivar, como Homer, o los perros de Paulov en su defecto.